Recientemente, en nuestro viaje a Marruecos, hemos podido disfrutar de dos noches en el desierto, cuyo lugar para dormir eran unas jaimas.
Nuestro suelo alfombrado cubría la arena, unos colchones nos aislaban del frío y protegían reportándonos una comodidad relativa. La arena adherida a las alfombras que cubrían el techo, iban cayendo sobre nuestros agotados cuerpos y cada vez que teníamos que ir al servicio era toda una aventura
Si hubiésemos sabido que tan sólo un poco más abajo (geográficamente hablando) nos hubiésemos encontrado con otro tipo de acampadas…, igual nos lo hubiésemos pensado
http://www.diariodelviajero.com
Bueno, que nos quiten lo bailao porque iría más veces!!

La verdad es que una experiencia que hay que vivir, eso de dormir en ellas, pero yo la próxima vez que bajemos me pido una habitación de hotel o la jaima de Gadafi
Besitos guapa
Comment por M. Superiora — Noviembre 6, 2008 @ 8:25 am