
En una tarde cualquiera, en un trozo de papel, unas primeras palabras que temí perder.
Una tras otra, se sucedían las ideas, las formas para finalmente llevarme a presentarme en algún que otro certamen de relatos.
Acabo de concluir mi tercer relato, mi tercer intento. La satisfacción de ver algo terminado se ve recompensada con las palabras de familiares y amigos que elogian dicha labor, y por ello recompensa para seguir intentándolo.
Aún a la espera de saber si en el segundo certamen he podido ser seleccionada, queda la ilusión de esperar en esta tercera ocasión una nueva oportunidad, y sin embargo, pensando ya en un cuarto intento.
Pese a no querer ser demasiado dramática, no puedo evitar dejarme llevar con esos tintes. Tintes que me permiten seguir escribiendo y relatando.
Espero poder comentaros en alguna ocasión que dichas palabras han dado sus frutos. :-)
