Fatys

agosto 19, 2011

Crónica de una estafa anunciada

Filed under: Reflexiones,Viajes — Faty @ 11:56 am

(Imagen de aeropuerto Sevilla)

 

Hoy, un poco desde la distancia, con la mente fría y los nervios templados, me permito “denunciar” una estafa (o al menos así me sentí) por parte de un taxista sevillano.

Ante todo, quiero exponer que lo peor de todo es que es culpa mía por no estar más despierta y haberle pedido un ticket para poder hacer una reclamación como está mandado.

Os pongo en situación. Dado que iba a pasar unos días de viaje donde el medio de transporte iba a ser el avión (77€), me planteé diferentes opciones sobre cómo ir/volver a/desde el aeropuerto desde/a mi casa dado que las horas de los vuelos eran un poco intempestivas.

Opción 1:  Ida: Metro hasta Nervión y luego bus hasta el aeropuerto (aprox. 4€)
Vuelta: bus hasta El Prado y luego taxi hasta el Aljarafe (aprox. 20€)
Vuelta in extremis (por retraso de avión): taxi desde el aeropuerto al Aljarafe (aprox. 35-40€ según me indican por teléfono y según lo que en otras ocasiones en similares circunstancias me había costado)

Opción 2:  Ida: Coche hasta alrededores Nervión y luego bus hasta el aeropuerto (aprox. 2.40€)
Vuelta: bus hasta Nervión y coche hasta casa (aprox. 2.40€)
Vuelta in extremis (por retraso de avión): taxi desde el aeropuerto al coche (aprox. 24€ según me indican por teléfono)

Opción 3: Dejar coche en el parking del aeropuerto los días que estuviese fuera (aprox. 56€)

Opción 4: Dejar coche en el parking que hay cerca del aeropuerto que se llama Lavacolla (aprox. 28€)

 

Viendo todo ésto empecé a descartar opciones.

Como no todo es el precio, sino también la tranquilidad, descarté la opción 4, puesto que le tienes que dejar las llaves de tu coche. Ellos te lo mueven, te recogen y demás y el servicio como tal está muy bien, y dado que cuando el coche va a un taller le tienes que dejar las llaves y a saber…, no me terminaba de fiar porque en los foros hablaban tanto bien como pésimamente y para 3 días que iba a poder tener, no quería andar pensando si había hecho bien o no, o si lo recogiese con algún arañazo que empezasen a decir que no se hacen responsables y tal o cual. Así que lo descarté para evitarme jaleos.

Por dinero, descarté también la opción 3, dado que me resultaba algo excesivo, y teniendo en cuenta que el billete me había costado 77€, pagar casi 60 por dejar el coche en el parking me parecía ilógico.

Finalmente estuve entre la 2 y la 1. Teniendo en cuenta que en la opción 2 no dejaba de ser que tendría el coche en la calle 3 días parado, que si tendría que buscar algo que no fuese zona azul, y cuando volviese al final iba a tener que ir al quinto pino a por el coche y la intranquilidad que a lo mejor también le pasase algo, quedó aplastada por puro convencimiento que la opción 1 era la mejor, pues por poco más de 20€ podría completar mi viaje, con la tranquilidad de tener mi coche en el garaje.

Pues como no siempre salen los planes como uno desea, sobre todo cuando se depende de otros factores externos, la vuelta a casa se convirtió en un infierno. Mi vuelta tendría que haber sido a las 00:50 y como no llevaba maleta, dispondría de 15 minutos para llegar de sobra a la parada del bus del aeropuerto y tomar el último que sale desde allí a Sevilla. Pues bien, entre el viaje tan tardío, el cansancio acumulado, la lata que dio un señor bastante bebido durante el vuelo con sus gritos y cánticos, a consecuencia de ello el llanto descontrolado de un bebé y el tener que madrugar al día siguiente para ir al trabajo, lo único que te daba a pensar es que quería llegar a casa cuanto antes. Parece que el piloto me leyó el pensamiento, jeje, porque al poco tiempo anunció que por tal o cual, resulta que llegaríamos a Sevilla 15 minutos antes de lo previsto. Eso implicaría esperar media hora al bus (el anterior era a las 00:30 y no llegaría a tiempo), y determinó mi vuelta a casa “in extremis” de la opción 1.

Dentro de no ser la opción más cara, el pagar en torno a los 40€ por ese servicio me resultaba algo doloroso pero necesario dado que estaba ya que no podía con mi cuerpo y satisfecha con que sería un gasto bien hecho por la compensación del descanso hogareño. Pues bien, me subo al taxi, le digo dónde ir.

Según las tarifas que exponen: por ser laborable a las 00:40, el trayecto hasta Sevilla es de unos 24€, y a partir de ahí, lo que marque el taxímetro más las maletas (que no llevaba)

Situación:

– Taxista: (Dando conversación) El vuelo se ha retrasado, no?
– Yo: No, al revés se ha adelantado 15 minutos
– Taxista: No es el que viene de Madrid?
– Yo: No, de Ibiza
– Taxista: Ah, sí? Y qué tal allí? (Empieza a desvariar un poco que se las fiestas que si los dineros, que si sin maleta me he ido, que no se lo creía, y que si me la habían perdido en el aeropuerto, etc)
– Yo: (Además de no tener ganas de darle conversación y que empecé a pensar que el hombre igual se pensaba que era rica) Le indiqué algo más seca cada vez que no necesitaba maleta porque habían sido pocos días y era por un asunto familiar.
– Taxista: (Se salta la salida por la Cartuja, le pregunto que por qué no ha cogido por ahí, y me indica que por el Quinto Centenario era mejor.  Camino a ello, resulta que hay una carretera cortada, y nos vemos obligados a salir hacia la SE-30 por el Alamillo. Justo en el puente del Alamillo, enciende el taxímetro, pues entiende que ya hemos salido de Sevilla y que ya es tarifa por tiempos (ahí no me meto porque no sé dónde están los límites). Además de haberse saltado algún semáforo en rojo por San Lázaro, y por el Alamillo, ponerse a hablar por el teléfono móvil con su mujer, la cual le hablaba lo suficientemente alto como para enterarme que le preguntaba que cuándo iba a casa, además, el muchacho, entre hablando y no hablando va por todo el centro del puente, oscilando entre ambos carriles, sin decidirse del todo. Yo mirando por los espejos y ventanilla por si venía otro coche y a punto estuve de pegarle un gritío al hombre para que atendiese a la conducción. No sé ni cómo me contuve, más bien porque es que no podía casi ni respirar del acojone e incredulidad, porque era tarde, y lo único que quería era llegar a casa. Llegamos a casa y al preguntarle cuánto es empieza a pensar y se le oye murmurar que está haciendo sumas. Total 52€)
– Yo: Qué? Cómo? Cómo van a ser 52€? Yo otras veces he cogido taxi incluso con maleta y me ha costado entre 35 y 40€ dependiendo un poco del tráfico. (A esa hora no había ni el tato por las calles ni carreteras)
– Taxista: Ya, pero es que nos hemos tenido que desviar porque la carretera estaba cortada.
– Yo: Ni que por ello hubiésemos dado la vuelta al mundo
– Taxista: Ya poniéndose un poco chulo y a la vez como si me estuviese haciendo un favor… Bueno, venga, no pasa nada, te lo dejo en 50 y no pasa nada.
– Yo: Por acostarme y no discutir más, le di los 50€ acordándome de todita toda su familia, maldiciéndolo y maldiciéndome por no haber esperado media hora y haber cogido el bus, así que de mala gana le dije que no estaba conforme y me bajé.
– Taxista: Bajó también y se dirigió a la parte de atrás del taxi como para sacar una maleta. Cuando abre el maletero me dice, “ah, es verdad que no traías!”
– Yo: Mirándolo con asco y un poco desconcertada mientras se mete rápido en el coche pensé, mierda, encima el capullo me ha cobrado el plus de la maleta imaginaria! Y comencé a maldecirme por no haberle pedido un ticket y haberme fijado en el nº de licencia para ponerle una denuncia porque me sentía estafada.

Por si os lo preguntáis, el taxímetro marcaba 17.52€, más los 24 fijos a Sevilla, me debería haber cobrado unos 42€.  Esa noche os aseguro que no dormí absolutamente nada maldiciéndolo y maldiciéndome. Y el cabreo me ha durado varios días, la indignación aún a día de hoy. Desde luego, para estancias cortas como ésta, la próxima vez dejo el taxi en el parking del aeropuerto, al menos sé que si pago mucho o poco es lo que me corresponde y no me sentiré (tan) estafada como en el caso del taxista.

Lo cierto es que por trabajo he tenido que coger taxis desde el aeropuerto en otras ocasiones y han sido tanto en fines de semana como laborables a altas horas como este caso. La factura más alta que he encontrado (porque las he buscado y todo) es de 36€ con maleta incluída.

Lo dicho, una estafa en toda regla de al menos 10€. Día de autos: 29/07/2011 en torno a las 00:40h

 

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3 comentarios »

  1. Tampoco le des más vueltas. Estas cosas nos pueden pasar a cualquiera. Si además vienes cansada y con ganas de llegar, siempre reaccionas más tarde y algunos jetas se aprovechan de la sotuación…..

    Comentario por jomagaro — agosto 19, 2011 @ 12:49 pm

  2. Buenas tardes Faty, mira soy un taxista de Bormujos y te puedo asegurar que incluso en la tarifa nocturna nosotros no pasamos de 35€, además también recogemos en el Aeropuerto por el mismo precio (Ya te digo si es de día es menos, alrededor de 30€).

    Estamos en http://www.taxibormujos.com ¡Hay que tener mucho cuidado con ciertos taxistas!

    te dejo nuestro email por si te quieres poner en contacto con nosotros bormujostaxi@gmail.com

    Un saludo¡

    Comentario por Taxi Bormujos — agosto 19, 2011 @ 2:29 pm

  3. Muchas gracias por contestar y por la información aportada. Sin duda, la próxima vez que tenga que realizar un viaje al/desde el aeropuerto me pondré antes en contacto con vosotros.

    Comentario por Faty — agosto 19, 2011 @ 2:39 pm


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